¿Quien fue C. de Beccaria? Vida, Pensamientos y Reflexión

Filosofía, Historia Universal, Personajes

Generalmente cuando estoy leyendo un libro y me encuentro con personajes desconocidos para mi persona, los anoto en una agenda para luego “investigarlos” o conocer un poco más de su vida. Así fue que llegué a C. de Beccaria al recorrer la magnífica obra de Foucault “Vigilar y Castigar”.

Leyendo e investigando sobre este personaje pude conocerlo un poco más, así que esto es lo que podría decir del mismo:

  • Biografía.
  • Influencia en Europa.
  • Frases.
  • Su obra y Misión de la misma.
  • Reflexión propia sobre C. de Beccaria.

BIOGRAFÍA.


Su nombre completo fue Cesare Bonesana de Beccaria, nació el 15 de Marzo de 1738 y falleció el 28 de Noviembre de 1794.
En una juventud de buen pasar y comodidad económica, pasaba su tiempo reuniéndose con otros jóvenes “bien” educados para la época, estas reuniones consistían en grupos dedicados a leer sobre filósofos, economistas (todos muy cercanos a su ideología), políticos, moralistas y hombres importantes del gobierno, el objetivo final era debatir sus formas de ver la economía y la política de la época.
Recibió su educación en el colegio de Nobles de Parma, el cual era dirigido solo por jesuitas, y finalizó los estudios de jurisprudencia en el año 1758 en Pavía.

Seguramente fue en ese “dominante” -porque no también esclavizador- y distinguido grupo social en el que se movió en sus años de juventud, donde Beccaria se inspiró para escribir a sus 25 años de edad una pequeña obra que lo consagraría llamada “De los delitos y las penas”, texto que adquiriría un valor imprescindible en el Derecho Penal que en aquella época se encontraba aún sin desarrollarse. Hablaré sobre el texto más tarde en el artículo cuestionando “sus valores humanos y justos” como todos creen.

El texto de Beccaria es un esfuerzo “tramposo” de hacer unas leyes entendibles y que lleguen a toda la ciudadanía, y también expone de que tales leyes deben conllevar la fuerza de toda la Nación en defenderlas. Es más que claro para pensamientos no conformistas que tal intención no fue tan pura ni blanca, pero ya ahondaré sobre ello en un momento.

INFLUENCIA EN EUROPA.


Su libro “De los delitos y las penas” fue reconocido de inmediato y el mismo influyó de forma decisiva en la Europa de aquellos tiempos -e incluso el mismo texto tiene muchos puntos en “común” con los códigos modernos-, uno de los ejemplos de esa influencia es el caso de Catalina II de Rusia, quien luego de el estudio de la obra mencionada, manda a eliminar la tortura de sus procesos punitivos y encomienda distintas reformas en sus códigos penales, lo mismo sucede en distintos países del continente en los años posteriores a la publicación de su libro.
Semejante influencia en sus palabras o mejor dicho semejante poder reflexivo lo lleva a ser una figura reconocida posicionándolo entre los hombres ilustrados mas importante de aquellos años.
Con el pasar de las décadas y los siglos muchos le dan importancia a su obra por la vigencia de sus análisis, reflexiones y pensamientos, pero desde mi punto de vista, que aquellos textos escritos hace doscientos años sean hoy en día casi iguales de “humanitarios” que los existentes significan solo que fue el primer “quiebre” conceptual para llegar a los textos y códigos penales modernos, lo cual esta muy lejos de que sean los mejores o en su defecto “una mirada humana” cuando lo que se consiguió y seguramente se buscó con el mismo fue una forma de control exhaustivo.

FRASES DE C. BECCARIA.


” Cuando las leyes son claras y precisas, la función del juez no consiste más que en comprobar un hecho”.

” Felicidad es tener buena salud y mala memoria”. Pienso: ¿por qué será que desde el poder siempre se busca extinguir la memoria?

” Las personas toman caminos diferentes buscando su realización y felicidad. Sólo por el hecho de no estar en tu camino no significa que están perdidos”.

” Feliz es una nación si no tiene historia”. Vuelta siempre a la hoja en blanco y la absolución total.

“Parece un absurdo que las leyes, esto es, la expresión de la voluntad pública, que detestan y castigan el homicidio, lo cometan ellas mismas, y para separar a los ciudadanos del intento de asesinar ordenen un público asesinato”.



SU OBRA Y MISIÓN DE LA MISMA.


Obra.
Si lo que se quiere es interpretar sus ideas y reflexiones, hay que analizar el contexto penal/judicial de la época, de esta manera llegaremos a la conclusión de lo positivo de sus pensamientos -disfrazados según mi punto de vista con el objetivo de un control total y económico-, ya que la crítica de Beccaria va destinada a erradicar y sobre todo a exponer los vicios y los defectos gravísimos del sistema penal cargado de injusticias, pero no hay que creer que ayudó a implantar una justicia más humana repartiendo igualdad social a la hora de ser juzgado, no, no fue eso, sino mas bien que Beccaria fue parte importante de la evolución penal con el fin único de plantar un control total de forma implícita; antes de Beccaria se veía a un acusado como culpable y pecador de forma inmediata, luego de su obra y la influencia de la misma, se ve a todo ciudadano como posible/futuro delincuente.

Misión.

  • Leyes razonables: impulsó que las leyes debían fundarse en supuestos razonables, dejando de lado las viejas doctrinas que podrían incluir delitos religiosos y otras estupideces imaginadas por los asesores del soberano de turno.
  • Unas leyes entendibles por todos: propone que cada ley debe ser escrita de una manera clara y sencilla, al alcance de la capacidad de interpretación de toda la sociedad. La pena debería por lo tanto ser igual de clara y entendible.
  • Todo proceso penal debe ser público: es la intención de erradicar el proceso inquisitorio al igual que la tortura; todo juicio debe estar al alcance de los ojos de toda la ciudadanía para que la misma comprenda la transparencia y la justicia de la condena, y también para que todos sepan a que atenerse al romper las reglas.
  • Igualdad total: todos los nobles, burgueses y plebeyos serán juzgados de igual manera sin ningún tipo de distinción por su clases o posición social. Por supuesto utopía lejos de cumplirse aún en nuestro tiempo.
  • Disuasión de futuros delitos: el objetivo de la pena según Beccaria no es castigar el delito, sino disuadir al resto de la sociedad, advirtiendo de sus castigos por una ley entendible de manera global si desea incursionar en algún crimen de variada índole.
  • Oposición a la pena de muerte: exposición de lo injusto e innecesario de la pena de muerte, ya que según Beccaria, ante delitos que no impliquen una rebelión o acción contra las clases dominantes, había otras penas mas útiles y “redituables” para la sociedad, sin embargo, si su clase o la nación -que vendría a ser lo mismo que atacar a los poderosos- se veía en peligro de forma alguna, Beccaria opinaba de la siguiente manera:
    “Por sólo dos motivos puede creerse necesaria la muerte de dos ciudadanos. El primero, cuando aún privado de libertad, tenga tales relaciones y tal poder que interesa a la seguridad de la nación; cuando su existencia pueda producir una revolución peligrosa en la forma de gobierno establecida (…) No veo yo necesidad alguna de destruir a un ciudadano, a menos que su muerte fuese el verdadero y único freno que contuviese a otros, y los separase de cometer delitos, segundo motivo por que se puede creer justa y necesaria la muerte de un ciudadano”. Esta dualidad del poder y las clases dominantes si su cuello está en juego, echa por tierra toda idea de una justicia más humanista y equitativa.
  • Siempre es mas preferible prevenir que penar: sin usar la violencia y la represión transformada en rutina, Beccaria busca otros métodos “más poéticos”, pero siempre el fin será el mismo, controlar, controlar y no parar nunca de controlar.

REFLEXIÓN PROPIA SOBRE BECCARIA.


En la época en que la obra de Beccaria extiende su influencia a lo largo y a lo ancho, había una búsqueda por parte de los reinos que constaba en abandonar los asesinatos públicos a modo de condena por los crímenes -incluso si eran crímenes menores o si los ajusticiados eran inocentes-, ya que semejantes actos no impactaban en la sociedad de la forma que el poder soberano quería, sino que despertaba en los testigos de aquellos suplicios sentimientos de compasión y en algunas ocasiones revueltas por intentar liberar al condenado. Volviendo a la búsqueda que quería dejar atrás los desmembramientos sangrientos, y siguiendo el objetivo de controlar cada punto del reino, el modelo de Beccaria se acomodaba perfectamente a los requerimientos y sueños del poder, el cual era que cada ciudadano pueda comprender las acciones que llevarían a su castigo y por lo tanto retraerse del impulso o necesidad existencial de delinquir. También como cada crimen sería una falta a la sociedad y su condena vendría a ser el resarcimiento a la ciudadanía por el crimen cometido, la sociedad completa vigilaría y tomaría compromiso y acción en las denuncias de delitos, ya que al evolucionar el concepto penal, cada individuo debía sentir el crimen como una falta hacia su persona, ya que por mas que no sea la víctima, si que era una persona social, y el crimen era una falta a la sociedad entera.
Entonces veo que la obra de Beccaria y su pensamiento, más que una búsqueda de justicia equitativa, es una herramienta de control disfrazada de justicia equitativa. Y además semejante modelo impuesto por el milanés dio lugar a aberraciones futuras que antes no existían.

Resumiendo mi punto de vista, si, Beccaria contribuyó al desarrollo penal y a la evolución de la justicia, pero no significa que su contribución sea buena y ni siquiera cercana a “aceptable”, fue el pionero de una maquinaria de control masiva e implícita completamente infrenable.

Descarga el libro: “Tratado de los delitos y las penas” en el enlace aquí debajo.

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